jueves, 9 de febrero de 2012

María Elena Repiso









Nombre: María Elena Repiso
Nacionalidad: Venezolana
¿Dónde naciste? En Madrid
¿Qué cosas en tu niñez te inspiraron para convertirte en ilustradora? De muy pequeña, los libros de cuentos que recibía de regalo. En esos tiempos las editoriales eran un poco «pichirres» con la ilustración de los libros, y muchas venían en blanco y negro, así que yo les ponía el color. Los dibujos animados, la revista Mad, los suplementos de la Pequeña Lulú, Tintín y el Fantasma… el montón de libros de arte y de pintores famosos que había en mi casa, todo me gustaba. Decoraba los cuadernos, la cartelera del salón de clases. Tenía una caja de pelotas de golf llena de creyones Prismacolor de todos los tamaños (me copié la idea de una niña del colegio, mucho mayor que yo, que me daba mucha envidia). Decidí que de mayor trabajaría ¡en los estudios Disney!
¿Qué libro relees, qué autor? Releo poco, porque no tengo mucho tiempo y hay muchos libros nuevos. Los cuentos y libros de mi infancia, se los leía a mi hija cuando era pequeña. Entre muchos, Michael Ende es un autor favorito, y recuerdo a Conan Doyle, a Tolkien, Verne, Lovecraft, Poe y los hermanos Grimm y…¡uf!, son demasiados los libros que me gustaría volver a leer.
¿Qué libro no pudiste terminar, y por qué? Eso no lo recuerdo, así que, si dejé uno sin terminar debió ser muy anodino. Tengo por hábito terminarlos aunque no me gusten. Pero tengo varios empezados desde hace algún tiempo que no he podido terminar aún. Günter Grass y Umberto Eco esperan desde hace más de un año.
¿Qué autor no te gusta? Autor… no sé. Libros, sí hay unos cuantos, pero se me van olvidando.
¿Cuál es tu ilustrador preferido? La lista es interminable, pero entre los que me marcaron de pequeña, Arthur Rackham. Luego descubrí a Edward Gorey y los clásicos de Mad Magazine y me volví entusiasta de la plumilla.
¿Qué libro (o de cuál escritor) te gustaría ilustrar? Uno que fuese escrito por mí, pero eso nunca va a suceder porque no se me ocurre nada. Admiro profundamente a Anthony Brown, Maurice Sendak y compañía, que se pueden permitir ese lujo de ser autores-ilustradores.
¿Con qué personaje literario te identificas? ¿El profesor Tornasol?, ¿Hermione Granger? Entre esos dos anda la cosa.
¿Con qué libro has llorado? Con los libros de Guillermo Brown de Richmal Crompton (pero de la risa).
¿Qué es lo peor que podrían decir de tu trabajo? Que es cuchi.
¿Qué clase de trabajo debes hacer, dada tu profesión, pero que no te gusta? Ilustrar contra reloj. Simplemente no funciona. Y los libros de texto (que ya no hago). Podrían ser muy creativos, pero el medio editorial escolar se encarga de arruinarlos.
¿Cuál ha sido aquél trabajo que te salió tan mal que no quisieras recordar? Aquí surge mi  profesor Tornasol al rescate: por fortuna, se me olvidan los malos ratos.
¿Consideras que tienes un estilo? No, más bien me adapto a los requerimientos de cada trabajo en particular. Y me gusta probar con técnicas diferentes, y eso influye también en la variedad del estilo. Por otra parte, trabajo más en diseño gráfico que en ilustración. Lo que sí hago es tomarme muy en serio el enfoque que quiero darle a cada trabajo, lo planifico, no soy mucho de dejarme llevar (¿verdad, Hermione?).
¿Qué sientes cuando estás frente a una hoja en blanco? Si estoy Tornasol, veo… un papel en blanco, ¿para qué es esto? Oh, sí, un avión. Si estoy Hermione, busco más papel en blanco y planifico la estrategia (siempre que haya un texto que apoye la estrategia).
¿Qué lugar de tu casa prefieres para ilustrar? Mi estudio, tiene una linda vista a un montón de matas y pájaros, una buena lámpara de dibujo sobre la mesa (fundida en este momento), limpiacasas (que no limpian nada) detrás de los libros y por supuesto el imprescindible escáner, compu nueva, impresora, musiquita y bastante caos. Las cosas se pierden muy a menudo en este cuarto.
¿Qué te inspira? Las ideas pueden surgir en cualquier lugar o momento, pero en la madrugada, cuando aún no ha empezado a clarear y todo está silencioso, para mí es el mejor momento.
¿Te gustan los perros? Mucho, especialmente las mías.

¿Te has encontrado alguna vez con una bruja? Conozco a varias, tanto buenas como malísimas. Pero no voy a decir quiénes son.

¿Crees en las hadas? No me caen muy bien: son pretenciosas, tramposas y caprichosas, poco fiables. Y además, no dejan que las personas crezcan y se valgan por sí mismas. Y si no, mira lo que les sucedió a Aurora y a Cenicienta.

Nombra las tres mejores experiencias como ilustradora: Una agenda-calendario para niños, que hice hace siglos en un rapto de inspiración (el único producto mío, mío) que a todo el mundo le gustó y que fue un desastre en ventas (vender no me gusta). Me divertí horrores haciéndolo. En general, el último trabajo que realizo siempre (o casi) es el mejor, el más divertido; luego, cuando lo entrego a imprenta, le cojo manía por una temporada, y cuando pasa el tiempo y lo vuelvo a ver de nuevo me parece bueno.

Nombra tres libros con los que te has sentido una lectora agradecida: Si se trata de autoayuda, ninguno. Pero si va de disfrute puro, Harry Potter tenía que existir tarde o temprano. Años de Perro de Günter Grass, me dejó imágenes visuales increíbles durante mucho tiempo; y un pequeño libro anodino, The Pink Motel, que leí con once años –prestado de la biblioteca del colegio y que por años retuve en mi memoria–, lo pude adquirir de segunda mano en una feria navideña, lo volví a leer de adulta y para mi sorpresa, conservó todo el encanto de la primera lectura. Magia pura, hay libros así.

¿A quién le darías el Hans Christian Andersen de ilustración? A Morella Fuenmayor. Supo interpretar la esencia del país de forma delicada, poética y realista. Nos dejó un trabajo impecable, honesto y absolutamente profesional. En una época en que ilustrar para niños era un tema menor, Morella sabía y sentía la enorme responsabilidad que tenía entre sus manos a la hora de abordar un texto y su inquietud se reflejó siempre en toda su obra.



















Ilustración de María Elena Repiso.

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